La Encrucijada de la Evaluación: Por Qué la Inteligencia Artificial Nos Obliga a Volver a lo Básico para Reinventarnos

Como profesional dedicado a la formación, he observado con una mezcla de asombro y preocupación la rápida integración de la inteligencia artificial en la vida académica de mis estudiantes. Lo que comenzó como una herramienta de consulta se ha convertido, para muchos, en la primera fuente para la elaboración de trabajos, ensayos y respuestas. Este fenómeno nos ha colocado, a los educadores, en una encrucijada fundamental.

El reciente debate sobre el regreso al examen escrito no es, desde mi perspectiva, un paso atrás. Lo veo como una pausa necesaria, un momento de reflexión en el que nos vemos forzados a preguntarnos: ¿Qué estamos evaluando realmente? Si una máquina puede generar una respuesta coherente, entonces quizás nuestras preguntas no son las adecuadas.

Mi práctica docente se ha transformado. He comenzado a implementar evaluaciones presenciales y escritas no como una medida punitiva, sino como una forma de reconectar con el proceso cognitivo de mis alumnos. Quiero ver su caligrafía, sus tachaduras, el mapa mental que se dibuja en el papel antes de la respuesta final. Es en ese proceso donde reside el verdadero aprendizaje.

Sin embargo, no creo en darle la espalda a la tecnología. El siguiente paso en mi estrategia es integrar la IA de manera supervisada. Pienso en ejercicios donde los estudiantes deban analizar y criticar las respuestas generadas por un chatbot, identificar sus sesgos o utilizar la información que proporciona para construir un argumento propio y original en un debate oral.

En última instancia, la inteligencia artificial no es el enemigo. Es un espejo que nos muestra las debilidades de nuestro sistema educativo tradicional. Nos desafía a ser más creativos, más críticos y, sobre todo, más humanos en nuestra forma de enseñar y evaluar. La vuelta al “saquen una hoja” no es el final del camino, sino el comienzo de una necesaria reinvención pedagógica.

2 comentarios

  1. Completamente te de acuerdo. Es importante la escritura a mano, como síntesis de lecturas, que aprendan a traer su cuaderno de notas, a tomar apuntes en ellos.
    Las discusiones generadas por lecturas centradas en el aula.

    • Has tocado un punto clave: la escritura a mano no es solo un método de evaluación, sino una herramienta cognitiva poderosa. El acto de tomar apuntes y sintetizar lecturas en un cuaderno, como bien mencionas, obliga a un proceso de reflexión y asimilación que una simple consulta a la IA no puede replicar. Es precisamente ese “volver a lo básico” el que nos permite construir un andamiaje mental sólido en nuestros estudiantes.

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